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¿ Tienes problema de ACTITUD ? Lucas 14: 7- 11
7. Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa,
refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:
8. Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en
el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté
convidado por él,
9. y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a
éste; y entonces comiences con verguenza a ocupar el último
lugar.
10. Más cuando fueres convidado, vé y sientate en el último
lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo,
sube más arriba entonces tendrás Gloria delante de los que se
sientan contigo a la mesa.
11. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que
se humilla, será enaltecido.
El que se enaltece será humillado; y el que se humilla será
enaltecido.
La parábola que ahora hemos referido nos da la gran lección
acerca de dejar el juicio sobre nuestras personas a Dios, pues
solamente él puede colocarnos en el lugar que merecemos. El
discernimiento humano está tan dañado por el pecado que muchas
veces la visión que las personas tienen de sí mismas es muy
distorcionada. Aquellos que se consideran a sí mismos como
personas muy merecedoras del favor divino son, a lo mejor,
indignas en tomar el lugar que en todos estamos heridos por el
pecado no deberíamos emitir ningún juicio sobre nuestros
prójimos ni aun sobre nosotros mismos. Seguramente cometeríamos
graves consecuencias al querer arrebatar para nosotros la
función de jueces. Al igual que Pablo digamos: “Ni aun yo me
juzgo a mí mismo” (1 Cor4:3) y dejemos que sea Dios el juez de
nuestras vidas.
-
No debemos enaltecernos pues no
conocemos el pueblo de Dios: En la Palabra que el Señor
refirió habló de algunos invitados que se apresuraban a
tomar los primeros lugares, es decir, aquellos que se
reservaban para las personas más importantes. Obviamente, el
propósito de estas personas era el de parecer que eran
importante adueñándose de los lugares de preeminencia. Pero
el problema residía en que tales personas no sabían quiénes
eran los invitados del anfitrión. Probablemente hubiera un
invitado más distinguido y tendría que decir al usurpador
“Da lugar a este” Y así, aquel atrevido, tendría que ocupar
con verguenza el último lugar. Lo mismo sucede en cuanto a
nuestra posición dentro del reino de Dios. Uno puede
considerarse el mejor de todos, hasta que aparece otro que
realmente supera a todos. Es mejor, pues, no tomar
posiciones o privilegios de grandezas que, a lo mejor, ni
siquiera merecemos.
-
Debemos ocupar por iniciativa el
último lugar. El sabio consejo que Jesús
fue: “Cuando fueres convidado, vé y siéntate en el último
lugar”. Esta es una actitud de la cual jamás nos sentiremos
defraudados. Pues si al llegar el Señor de las bodas nos
deja en el último lugar, pues, solamente nos habremos
sentado en el lugar que justamente nos correspondía. Pero si
por las misericordias de Dios merecíamos una posición mejor
“entonces tendrás Gloria delante de los que no se sientan
contigo a la mesa” El Señor Jesús nos enseñó con su ejemplo
a ocupar siempre el último lugar, nunca su grandeza se vió
disminuida, al contrario, su Gloria lucía mayor.
Practiquémos, pues en nuestras vidas diarias el sabio
consejo de un maestro: “ Vé y siéntate en el último lugar ”.
-
Una ley Espiritual. De la parábola
anterior el Señor dedujo una ley espiritual que es real en
todo el universo moral de Dios: “Cualquiera que se enaltece,
será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” No
importa quienes seamos, si nos enaltecemos indefectiblemente
seremos humillados, pero, igualmente, si nos humillamos
seremos enaltecidos. Esta es una ley que no puede ser
quebrantada. Es tan firme que aun el mismo hijo de Dios
estuvo sujeto a ella. esta ley también se hizo verdad en la
vida de Moisés David, Pedro, Pablo, y de todos aquellos
hijos de Dios que encontraron el Camino a la verdadera
grandeza. Atesoremos, pues esta gran verdad y vivamos de
acuerdo a sus dichos pues esta sabiduría nos librará de
muchos sinsabores.
Al igual que los científicos se afanan por conocer y comprender
las leyes físicas y naturales para sacar provecho de ellas en
lugar de ir en su contra; nosotros también, debemos afanarnos
por conocer y comprender las leyes espirituales que son tan
infranqueables como las leyes físicas. Si conocemos esas leyes,
como la de la humillación y el exaltamiento que hoy hemos
considerado, seamos sabios y en lugar de ir en contra de esas
leyes saquemos el mejor provecho amoldándonos a sus principios y
acoplando nuestro vivir a sus dictámenes. Dios no hace esa
acepción de personas y cualquiera que se sujeta a sus normas,
recibirá el provecho que ellas anuncian. De otra manera el Señor
dirá: “Da lugar a este; y entonces comenzarás con verguenza a
ocupar el último lugar”.
Que les pareció este consejo bíblico ¿ no es tremendo? Yo creo
que sí, tenemos que prestar mucha atención; porque nuestra
actitud nos puede hacer pasar muchas verguenzas que no queremos
¿verdad? y también porque no debemos exaltarnos a nosotros
mismos sinó como dice el consejo ser humildes y el Señor nos
exaltará.
Para cualquier comentario o consejo puedes escribirme a hna.
Susie Pérez a
(info@radiotvalfayomega.com) puedes seguir conectado aprendiendo
más cada día en
(www.radiotvalfayomega.com)
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Copyright © por Radio y TV Alfa y Omega Derechos Reservados. Publicado en: 2010-07-19 (37 Lecturas) [ Volver Atrás ] |
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